El patentamiento de motos creció un 30% y piden más controles para evitar accidentes

La presencia creciente de motocicletas en las calles es una tendencia mundial y por ende tambien son los seguros. Y la Urbe de la ciudad de Buenos Aires se aúna a ese bum. Es que el año pasado se patentaron un treinta por ciento más de motocicletas que en 2016: fueron unas sesenta y seis motocicletas al día, quince más de las que se añadían a las calles porteñas el año precedente. Mas lo que muchos festejan por el desarrollo de esa industria, otros lo sufren, por el impacto en el tránsito, el estacionamiento y la seguridad vial.

Conforme a un informe de la Cámara de Fabricantes de Motovehículos (CAFAM), en la Capital Federal el año pasado se patentaron veinticuatro y trescientos treinta unidades. Un salto esencial, más si se tiene presente que desde dos mil catorce hasta dos mil dieciseis el número de unidades anuales se sostuvo en torno a las dieciocho.

El presidente del seguro de moto CAFAM, Lino Stefanuto, le afirmó a Clarín que el desarrollo “es cien por ciento positivo para la Urbe y responde a una tendencia a nivel del mundo. En las grandes urbes se marcha imponiendo y no somos la salvedad”. Y explicó que el fenómeno no solamente se dio en Capital Federal, sino más bien en todo el país: “En la Argentina medró prácticamente un cincuenta por ciento el patentamiento. Pasamos de 480.000 a unas setecientos. El ámbito ha crecido mucho asimismo pues del dos mil dieciseis al dos mil diecisiete el dólar no aumentó más que la inflación. Asimismo bajaron un tanto los costos de la Aduana, ya antes ciertas motocicletas pagaban un veinte por ciento de arancel y ahora un diez por ciento “.Los motociclistas ya encabezan el ránking de víctimas por inseguridad vial. Foto: Germán García Adrasti.

Para Stefanuto, la presencia de más motocicletas circulando no implica un caos de tránsito: “Donde entraba un auto entran 2 o bien 3 motocicletas, el espacio ocupado no creo que aumente. Además de esto, las motos intervienen en menos del diez por ciento de los siniestros. El tema es que los accidentes de motocicleta tienden a ser fatales. Son pocos mas son más peligrosos”.

La mayor parte de las motocicletas vendidas son las de baja cilindrada, las que se utilizan para trabajar, y que se logran desde dólares americanos trece. Asimismo aumentó la venta de scooters, que arrancan en los dólares americanos veinte.000, más o menos.

Fabián Pons, titular del Observatorio Vial Sudamericano (OVILAM) festeja “que se active la industria”, mas advierte que el desarrollo de la cantidad de motocicletas circulando en la Urbe “lo único que hará es acrecentar la siniestralidad con motociclistas”. En las grandes urbes del planeta son los viandantes quienes lideran el ranking de fallecidos en accidentes de tránsito. Mas en la Urbe encabezan los motociclistas: en dos mil dieciseis (últimos datos libres), de los sesenta y seis fallecidos en accidentes, veintiocho fueron motociclistas. Asimismo, tres mil ochocientos veintidos heridos sobre nueve mil setecientos setenta y seis.

De ahí que, Pons pone la lupa en 2 cuestiones a fin de que este fenómeno no se extienda todavía más: “Precisamos una forma de control considerablemente más exigente. Hay que ser más cautelosos en de qué forma se dan las licencias de conducir, hay una bajísima demanda en el momento de sacarlas. Asimismo el inconveniente está en los controles, que son prácticamente inexistentes”. Y ejemplifica: “Hicimos una investigación sobre el mal empleo de banquinas y el primero que la usa de forma incorrecta es el motociclista. En la autopista General Paz se generan siniestros por autos que chocan a esas motocicletas que circulan por la banquina”.

Paula Bisiau, subsecretaria de Movilidad Sostenible y Segura de la Urbe, acepta que “los motociclistas son parte de los actores más frágiles del tránsito” y cuenta que por esa ratón ponen “singular énfasis en políticas que mejoren sus condiciones de seguridad vial. Elevar la demanda del examen para conseguir la licencia de conducir, la implementación de los espacios exclusivos de estacionamiento, acrecentar su visibilidad con los nuevos chalecos reflectantes obligatorios y las zonas de detención segura, son todas y cada una acciones en ese camino”.

Conforme datos de la Segregaría de Transporte de la Urbe, en los primeros once meses del dos mil diecisiete hubo cuarenta y 3 y trescientos sesenta y tres motocicletas en infracción, se retuvieron mil ochocientos treinta licencias retenidas y cuatro mil quinientos ochenta y uno automóviles. La mitad, en el Microcentro. Por otra parte, para frenar la superpoblación de motocicletas estacionadas en las veredas, en dos mil catorce se sancionó una ley a fin de que los garajes les cobrasen a un treinta por ciento de la tarifa de los autos. Como no alcanzó, el Gobierno porteño habilitó el año pasado cincuenta espacios de estacionamiento en el Microcentro, con sitio para ochocientos cincuenta automóviles.

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