Los “bebés a la carta” reciben un apoyo clave para su futuro cercano

La National Academy of Sciences y la National Academy of Medicine, dos de las organizaciones científicas más importantes de Estados Unidos, acaban de dar el visto bueno a algo que hace un par de año hubiera parecido ciencia ficción: la modificación de embriones para crear rasgos genéticos que se puedan transmitir a las generaciones futuras.

Este paso es importante porque hasta ahora siempre hablábamos de ediciones genéticas médicas y, con esta decisión, entramos en un territorio bioético y tecnológico totalmente nuevo: el eugenésico.

Bienvenidos al mundo de la eugenesia

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No os asustéis por la palabra y su mala prensa. La única diferencia entre lo médico de lo eugenésico está en el tipo de célula con el que estamos trabajando. A grandes rasgos, podemos hablar de dos grandes tipos de células, las destinadas a producir descendencia (germinales) y las que conforman al resto del organismo (somáticas).

Si la terapia génica se hace sobre las células de la rodilla, las modificaciones afectarán sólo a esa rodilla y no pasarán a la descendencia del paciente. Pero si hacemos terapia génica sobre esas células germinales, las modificaciones que incorporemos pasarán a la (hipotética) descendencia de los individuos.

Eugenesia, sí; pero con limitaciones

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Aunque con limitaciones, es precisamente ese segundo tipo de ingeniería génica lo que tiene el OK del comité asesor de ambas academias. Por ejemplo, sólo puede usarse con genes que generen sin lugar a dudas “enfermedades graves y discapacidad” y solo cuando no exista una “alternativa razonable”.

Esas ‘condiciones’ no son nada inocentes, ni gratuitas. En general, la eugenesia no es polémica por curar graves enfermedades genéticas, sino por la posibilidad de que sea usada para ‘mejorar’ rasgos como la condición física, la inteligencia u otras habilidades cognitivas o emocionales.

Es decir, los problemas bioéticos que se suelen achacar a la ingeniería genética de la línea germinal nacen precisamente de un miedo a la mejora de rasgos humanos que, pese a no estar de todo justificado, está muy extendido entre la población.

Un paso hacia la regulación de las técnicas genéticas

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No obstante, estamos ante un primer paso muy interesante. La idea de poder tener hijos sin Huntington, fibrosis quística o la distrofia muscular de Duchenne es un enorme paso adelante para toda la humanidad. Y no, no estoy exagerando.

También es un paso importante porque es necesario dar un marco legal y ético a estas tecnologías. Como suele decir Javier Arcos, la diferencia entre la eugenesia de principios de siglo XX y la actual es que entonces la selección requería esterilizar a (u prohibir la reproducción de) ciertas personas con rasgos genéticos no deseados.

Ahora la prohibición es la contraria: se prohíbe a los padres que usen la tecnología de la que disponemos para incrementar las oportunidades de sus hijos para llevar una vida buena en un conjunto relevante de circunstancias. Y esto último, como nos dice la historia, es muy difícil de controlar.

Aún queda mucho trabajo legal, ético y técnico por delante, pero sin lugar a dudas este era un paso necesario para el futuro de la ingeniería genética en seres humanos. Nos quedan por ver cosas realmente interesantes.

Fuente: https://www.xataka.com/medicina-y-salud/el-mayor-comite-cientifico-de-estados-unidos-acaba-de-dar-su-apoyo-a-la-eugenesia-moderna

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